La preparación para una pandemia respiratoria: Las residencias de mayores en España, mejor preparadas pero con desafíos pendientes
La pandemia de COVID-19 marcó un antes y un después en la gestión de las residencias de mayores en España. Cinco años después de su inicio, la patronal de dependencia CEAPs (Círculo de Atención a Personas) ha evaluado la situación actual del sector. Aunque las residencias para mayores están «mejor preparadas» para enfrentar una nueva pandemia respiratoria, persisten desafíos estructurales como la infrafinanciación. La falta de personal y la ausencia de coordinación sociosanitaria efectiva. Descubra los avances y las carencias que aún enfrenta el sector en la preparación ante una pandemia respiratoria. Así como las medidas necesarias para garantizar una atención digna y segura a las personas mayores.
Avances en la preparación para una pandemia respiratoria
Protocolos y medidas de prevención
Uno de los principales avances en los últimos años ha sido la implementación de protocolos de actuación frente a enfermedades respiratorias. Según Rafael Sánchez-Ostiz, presidente de CEAPs, «en todas las comunidades hay protocolos de actuación frente a enfermedades respiratorias, o sea, estamos mejor preparados». Esto incluye circuitos establecidos para el uso de mascarillas, equipos de protección individual (EPIs) y medidas de higiene reforzadas.
La experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 ha permitido a las residencias desarrollar una mayor capacidad de respuesta ante crisis sanitarias. Sin embargo, como señaló la expresidenta de CEAPs, «si es COVID sí, porque lo conocemos, pero nadie sabe lo que puede venir». Esto subraya la importancia de mantener una preparación para una pandemia respiratoria flexible y adaptable ante futuras amenazas.
Mejora en la gestión de crisis
La pandemia también dejó lecciones valiosas en términos de gestión de crisis. Según CEAPs, el sector ha aprendido a gestionar situaciones de emergencia de manera más eficiente. «No habíamos aprendido a gestionar crisis hasta que vino el COVID», afirmó Sánchez-Ostiz. Este aprendizaje se traduce en una mayor capacidad para coordinar recursos, comunicarse con las autoridades sanitarias y proteger a los residentes y al personal.
Desafíos estructurales del sector de la dependencia
Además de la preparación para una pandemia respiratoria, estos son algunos desafíos estructurales que enfrenta el sector de la dependencia:
1.- Infrafinanciación crónica
A pesar de los avances, el sector de la dependencia en España sigue enfrentando una infrafinanciación crónica. Actualmente, el país destina solo el 0,7% del PIB a la dependencia, una cifra muy por debajo de la media de la OCDE, que se sitúa en el 1,4%. Esta falta de recursos limita la capacidad de las residencias para contratar personal, mejorar infraestructuras y ofrecer servicios de calidad.
CEAPs ha reclamado un aumento de la financiación hasta el 2% del PIB, lo que permitiría abordar las carencias actuales y garantizar una atención digna a las personas mayores. Sin embargo, este objetivo aún está lejos de alcanzarse, lo que representa un obstáculo significativo para la sostenibilidad del sector.
2.- Déficit de profesionales y plazas residenciales
Otro desafío crítico es la falta de profesionales y plazas residenciales. Según CEAPs, faltan aproximadamente 100.000 profesionales y 90.000 plazas en toda España para atender la demanda actual. Esta escasez no solo afecta la calidad del servicio, sino también la capacidad de las residencias para responder a situaciones de emergencia, como una pandemia respiratoria.
La falta de personal cualificado y la alta rotación en el sector son problemas que requieren soluciones urgentes. Esto incluye mejorar las condiciones laborales, ofrecer formación continua y fomentar la atracción de talento joven al sector.
3.- Desigualdades entre comunidades autónomas
La coordinación sociosanitaria sigue siendo una asignatura pendiente en prácticamente toda España. Según un mapa realizado por CEAPs, solo tres comunidades autónomas—Galicia, Andalucía y Aragón—han avanzado en la implementación de protocolos de coordinación sociosanitaria. Estas regiones cuentan con unidades o comisiones específicas para integrar los servicios sociales y sanitarios, lo que facilita una atención más eficiente y equitativa.
Sin embargo, en el resto del país, la falta de coordinación sigue siendo un problema grave. Como señaló Sánchez-Ostiz, «en coordinación sociosanitaria tenemos un suspenso». Esta fragmentación dificulta la atención integral de las personas mayores y perpetúa las desigualdades entre comunidades autónomas.
4.- El sistema sanitario hospitalcentrista: Un problema persistente
Uno de los mayores errores durante la pandemia de COVID-19 fue la concentración de recursos y diagnósticos en los hospitales, descuidando la atención en las residencias de mayores. Según Sánchez-Ostiz, «en España hay un sistema sanitario hospitalcentrista», lo que llevó a que «todos los diagnósticos se concentraran en el hospital cuando olvidaban que el mayor número de fallecidos se daba en las residencias».
Este enfoque hospitalcentrista no solo fue ineficiente, sino también injusto, ya que dejó desprotegidos a los residentes de mayores, uno de los grupos más vulnerables. Para evitar que esto se repita, es fundamental reequilibrar el sistema sanitario y garantizar que las residencias cuenten con los recursos y el apoyo necesarios para enfrentar futuras crisis.
Conclusiones
La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia las debilidades del sistema de dependencia en España, pero también ofreció una oportunidad única para aprender y mejorar. Aunque las residencias de mayores están mejor preparadas para enfrentar una nueva pandemia respiratoria, persisten desafíos estructurales que requieren atención urgente.
Para garantizar un futuro más resiliente y equitativo, es imprescindible aumentar la financiación del sector, reducir las desigualdades entre comunidades autónomas, fomentar la coordinación sociosanitaria y atraer más profesionales al sector. Solo así podremos asegurar que las residencias de mayores, como las gestionadas por CEAPs, continúen siendo un refugio de cuidado y dignidad para las personas mayores, incluso en tiempos de crisis.
La preparación para una pandemia respiratoria no es solo una cuestión de protocolos y recursos, sino también de compromiso y solidaridad. Es responsabilidad de todos—administraciones públicas, entidades gestoras y sociedad civil—trabajar juntos para construir un sistema de dependencia más justo, sostenible y preparado para los desafíos del futuro.